Bueno, me parece que eso de que me abrían del círculo ya pasó. Hoy no fueron tan sangrones. Supongo que tal vez no me toman tan mal. Es que a ellos hay que ponerles límites, si no, se molestan y se pasan de lanza.

Yo estoy bien loca. En un chismógrafo en línea, donde ponemos los de la escuela lo que pensamos anónimamente, (http://www.lajaula.net), he escrito algunos mensajes disfrazada de admiradora secreta a Luis Adrián. Le pongo algún mensaje o un poema, o algo así. Da muuucha risa ver cómo se la cree. Es un buen amigo aunque se manche, y así puedo hacerlo sentir bien y a la vez reírme de las especulaciones que hacen a cerca del ¿Quién será?...Nadie, absolutamente nadie podría pensar que soy yo. Y eso me hace sentir bien, y le hago un favor a su autoestima, que la tiene muy baja el pobre chavo.

Le he escrito cosas del tipo:

Así, verte de lejos, y no decirte nada
ni con una sonrisa, ni con una mirada,
y que nunca sospeches cuánto te quiero así.
Porque aunque nadie sabe lo que a nadie le digo,
la noche entera es corta para soñar contigo
y todo el día es poco para pensar en ti.

Así le puedo decir cosas que algún día pensé, pero ya no, y hacerlo sentir bien.

Adieu, mes amis.